Max Verstappen ha dejado clara su posición respecto a una de las tradiciones más famosas del equipo Red Bull en el Gran Premio de Mónaco. El tricampeón mundial no participará en el legendario ritual de lanzarse a la piscina de la estación de hospitalidad ubicada en Milton Keynes, después de vivir una experiencia desagradable en el pasado.
Durante años, la espectacular piscina de Red Bull se ha convertido en el epicentro de las celebraciones posteriores a la carrera monegasca. Personal del equipo y pilotos han participado en este rito de paso, que forma parte de la cultura festiva de la escudería austriaca tras competir en el circuito más exigente del calendario.
Sin embargo, Verstappen recordó un incidente específico de una temporada anterior que lo dejó tan descontento que prefiere mantenerse alejado de esta tradición. El holandés fue categórico en su rechazo, sugiriendo que su experiencia previa fue lo suficientemente negativa como para no repetir la experiencia.
Esta anécdota refleja cómo incluso las tradiciones más arraigadas en la Fórmula 1 pueden variar según las preferencias personales de los pilotos. Red Bull continuará con sus celebraciones en Mónaco, aunque esta vez sin la participación de su estrella principal en el agua.



