Un final histórico para la Fórmula E
La segunda carrera del ePrix de Londres marcó un hito en la historia de la Fórmula E. Esta competencia representó el cierre definitivo de la era de los vehículos Gen3, que han protagonizado las competencias desde hace varios años. Con la llegada de los nuevos monoplazas Gen4, la categoría entra en una nueva etapa de desarrollo tecnológico y rendimiento.
Pascal Wehrlein aseguró matemáticamente su segundo título mundial en esta jornada londinense, consolidándose como uno de los pilotos más exitosos de la categoría. El circuito del ExCel en la capital británica también se despidió como sede del campeonato, ya que las futuras generaciones de coches no podrán utilizar esta pista por limitaciones de infraestructura.
Decisiones de campeonato en disputa
La carrera fue determinante para definir los dos títulos en juego: el campeonato de pilotos y el de equipos. Más allá de los resultados deportivos, la competencia estuvo marcada por decisiones controversiales de los árbitros que generaron debate en la comunidad del motorsport.
Con este triunfo, Wehrlein reafirma su posición como referente de la Fórmula E y suma su segunda corona mundial a su palmarés. La categoría eléctrica continúa consolidándose como una plataforma de alto nivel competitivo en el motorsport internacional.



