Max Verstappen habría estado al tanto de los grandes cambios técnicos que Red Bull tenía planeados cuando firmó su renovación contractual con el equipo. Esta información habría sido determinante en su decisión de mantenerse en la escudería austriaca para las próximas temporadas.
La situación del tricampeón mundial cambió drásticamente en las últimas carreras después de atravesar un período complicado. A principios de la temporada, Verstappen enfrentaba la posibilidad de terminar eventos sin victorias, como sucedió en Monza, donde las dificultades técnicas del monoplaza fueron evidentes.
Sin embargo, el desempeño mejoró notablemente en la gira triple que incluyó Bakú, Malasia y Singapur. En Bakú estuvo muy cerca de la victoria, mientras que en las dos carreras posteriores logró imponerse, demostrando que las mejoras implementadas en el coche comenzaban a surtir efecto.
Este cambio de tendencia marca un contraste significativo con los primeros compases de la campaña, cuando las limitaciones aerodinámicas y de rendimiento del RB20 generaban preocupación en el equipo y en el propio Verstappen sobre sus posibilidades de competir por el título mundial.
La información previa sobre los desarrollos técnicos que llegarían al equipo probablemente influyó en la confianza del holandés para renovar su compromiso, esperando que estas actualizaciones permitieran recuperar la competitividad que caracteriza a Red Bull en años anteriores.



