Max Verstappen no dudó en manifestar su inconformidad con el regreso del desfile de pilotos de Fórmula 1 en miniautomóviles de Lego en el circuito de Silverstone. El tricampeón mundial consideró que esta actividad no es apropiada para la imagen de los competidores de la máxima categoría del automovilismo.
La iniciativa, que tuvo su debut en Miami el año pasado con relativo éxito, se repite este fin de semana en el circuito británico con una escala mayor. En esta ocasión, cada uno de los 22 pilotos cuenta con su propio miniautomóvil construido a partir de nada menos que 28.000 piezas de Lego, permitiendo la participación de todos los competidores sin exclusiones.
Los vehículos en cuestión tienen una velocidad máxima limitada a 25 kilómetros por hora, una restricción que no impidió que los pilotos protagonizaran múltiples choques durante los ensayos. Verstappen argumentó que este tipo de actividades comprometen la seriedad y profesionalismo que debe rodear a los deportistas de élite en la Fórmula 1.
La crítica del holandés refleja una posición más conservadora respecto a las estrategias de entretenimiento y promoción que la F1 ha implementado en los últimos años para atraer nuevas audiencias y hacer la experiencia más interactiva para los aficionados.



