La convivencia entre los dos principales exponentes españoles en la Fórmula 1 se tensionó durante el Gran Premio de España disputado en el nuevo circuito de Madrid. Aunque Fernando Alonso y Carlos Sainz mantuvieron una actitud cordial en los momentos previos a la competencia, la situación cambió drásticamente una vez iniciada la carrera.
El incidente ocurrió alrededor de la vuelta 14, cuando Alonso intentaba adelantar a Sainz para disputarle la posición 17. Durante el maniobra de ataque, el piloto del equipo Ferrari consideró que su compatriota adoptó una conducción agresiva que resultó en una penalización.
Sainz no tardó en expresar su molestia en las comunicaciones por radio y posteriormente en declaraciones públicas, señalando que Alonso tiene una costumbre de provocar sanciones de los árbitros con sus tácticas de carrera. El madrileño sugirió que el asturiano utiliza regularmente maniobras al límite del reglamento para obtener ventajas competitivas.
Este enfrentamiento se suma a las críticas previas sobre el diseño del nuevo circuito madrileño, que ya había generado controversia entre los pilotos por sus características técnicas y seguridad.
El episodio refleja la intensidad competitiva que existe entre ambos pilotos españoles, quienes comparten el objetivo de representar dignamente a su país en la máxima categoría del automovilismo mundial.



