El comienzo de una leyenda en la máxima categoría
Lewis Hamilton vivió un momento histórico a mediados de septiembre de 2006 cuando se subió por primera vez a un monoplaza de Fórmula 1. Durante los días 19, 20 y 21 de ese mes, en el circuito británico de Silverstone, el talentoso piloto realizó sus primeros test colectivos en la máxima categoría del automovilismo mundial, apenas días después de conquistar el título de GP2.
El equipo McLaren fue el elegido para que Hamilton diera sus primeros pasos en la F1. Esta oportunidad representaba el reconocimiento a su extraordinario desempeño en las categorías menores y confirmaba el potencial que el joven británico había demostrado en sus años de formación como piloto profesional.
Aquellos tres días en Silverstone quedaron grabados para siempre en la memoria de Hamilton, quien años después se convertiría en una de las figuras más dominantes de la historia de la Fórmula 1. Este debut en test fue el primer paso de un camino que lo llevaría a romper múltiples récords y a ganar siete campeonatos mundiales.
La confianza depositada por McLaren en el joven talento británico resultó ser una decisión acertada que cambió el curso de la historia del automovilismo mundial. Desde esos primeros test hasta su debut en carreras, Hamilton demostró poseer las habilidades necesarias para competir al más alto nivel.



