El circuito de la Ciudad de México se convirtió en escenario de un emotivo homenaje durante el Gran Premio mexicano, donde los organizadores prepararon una especial exhibición dedicada a recordar a los grandes personajes que han marcado la historia de la Fórmula 1. La iniciativa, enmarcada en las tradiciones del Día de Muertos, sorprendió al mundo del automovilismo al incluir a Roscoe, el icónico bulldog inglés del siete veces campeón mundial Lewis Hamilton.
La fotografía de Roscoe ocupó un lugar de honor en el centro de uno de los altares del paddock, posicionado estratégicamente debajo de la imagen de Ayrton Senna, una de las mayores leyendas de la disciplina. Este gesto reconoce no solo la importancia que el perro tiene en la vida personal de Hamilton, sino también su presencia constante en eventos de la máxima categoría del automovilismo.
Junto a Roscoe y Senna, el memorial incluyó a otras figuras monumentales del deporte motor como Enzo Ferrari y Jack Brabham, consolidando así un espacio que celebra tanto a los pilotos que revolucionaron la F1 como a los elementos que forman parte de su legado cultural. La iniciativa refleja cómo el Gran Premio de México mantiene viva la tradición de honrar a quienes han dejado huella en la historia de las cuatro ruedas.
Este tipo de reconocimientos demuestran la conexión emocional que existe entre los aficionados, los pilotos y la cultura local, transformando cada edición del evento mexicano en una experiencia que va más allá de la competencia deportiva para convertirse en un tributo a la pasión y dedicación que caracteriza al automovilismo mundial.



