Lewis Hamilton continúa con su estrategia de evitar el uso del simulador de Fórmula 1 de Ferrari, una decisión que tomó antes del Gran Premio de Canadá en mayo y que, según el mismo piloto, le ha traído beneficios significativos en su desempeño.
El siete veces campeón mundial decidió prescindir de esta herramienta de entrenamiento en las instalaciones de Maranello tras considerar que la correlación entre el simulador y el comportamiento real del monoplaza no era lo suficientemente precisa. Hamilton sintió que no podía prepararse adecuadamente utilizando esa tecnología, por lo que optó por cambiar su metodología de trabajo.
Desde entonces, el piloto británico ha mantenido esta postura, argumentando que alejarse del simulador le ha permitido enfocarse en otros aspectos del desarrollo y la preparación. Esta aproximación poco convencional demuestra que no siempre las herramientas más modernas son las más efectivas para todos los competidores.
La decisión refleja la importancia de la adaptación individual en el automovilismo de élite, donde cada piloto tiene sus propias preferencias y métodos para optimizar su rendimiento en la pista.



