La Federación Internacional del Automóvil (FIA) ha anunciado medidas más rigurosas para la temporada venidera de Fórmula E, enfocadas en eliminar prácticas de colusión entre equipos que comprometen la integridad competitiva de la categoría.
El organismo rector busca controlar los acuerdos entre fabricantes y sus equipos clientes, que frecuentemente van más allá del simple suministro de componentes de propulsión. Estos arreglos han permitido que en algunas ocasiones se coordinen estrategias de carrera que favorecen a ciertos pilotos en detrimento de la competencia leal.
El problema se hizo evidente durante la final disputada en Londres el fin de semana pasado, donde se observaron maniobras coordinadas que levantaron sospechas sobre acuerdos previos entre competidores. El caso del piloto Dan Ticktum de Cupra Kiro fue particularmente cuestionado por la comunidad del motorsport.
Con la llegada de la generación Gen4 de vehículos eléctricos, la FIA implementará un monitoreo más exhaustivo de las comunicaciones entre equipos y fabricantes, así como sanciones más severas para quienes incurran en estas prácticas prohibidas.
Esta iniciativa busca restaurar la confianza en la Fórmula E y garantizar que cada carrera sea decidida exclusivamente por el desempeño de pilotos y máquinas, sin interferencias externas que manipulen resultados.



