Un fin de semana para olvidar en Bakú
Kimi Antonelli calificó el Gran Premio de Azerbaiyán como el peor fin de semana de su temporada, enfrentándose a una serie de inconvenientes que afectaron su desempeño en la carrera. Los problemas comenzaron desde el viernes cuando una falla hidráulica le costó más de una hora de entrenamientos libres, limitando significativamente el tiempo disponible para adaptarse al circuito urbano.
La falta de rodaje en la jornada inicial repercutió directamente en el sábado, cuando Antonelli cometió un error de cálculo en una de las curvas más exigentes de la pista. Este contacto con su compañero Bearman resultó en daños estructurales importantes en el alerón delantero del monoplaza, comprometiendo aproximadamente 10 puntos de carga aerodinámica.
Impacto en el rendimiento
La pérdida de eficiencia aerodinámica representó una desventaja considerable durante la carrera, afectando tanto la velocidad en recta como la estabilidad en las curvas. Este tipo de daño es particularmente crítico en un circuito como Bakú, donde la velocidad y la precisión son fundamentales para competir al más alto nivel.
A pesar de las adversidades, Antonelli logró completar la carrera, acumulando experiencia valiosa en una de las pistas más desafiantes del calendario de Fórmula 1.



